No se trata solo de qué utilizas, sino de cómo lo integras.
Un buen protocolo da sentido a todo lo demás. Ordena la valoración, la preparación, la aplicación, la finalización y el seguimiento para que cada servicio tenga una lógica clara, pueda personalizarse y resulte fácil de explicar al cliente.

Arquitectura común
Valoración
Qué necesita la piel o el cuero cabelludo y qué objetivo quiere trabajar el profesional.
Selección
Qué activo, equipo o combinación encaja.
Preparación
Cómo acondicionar la zona para el protocolo.
Aplicación
Qué secuencia y funciones se utilizan.
Finalización
Cómo completar la sesión con confort y cuidado.
Continuidad
Cómo registrar evolución y plantear la siguiente sesión.

Protocolos destacados
Firmeza y elasticidad.
→Luminosidad y uniformidad.
→Densidad y vitalidad capilar.
→Protocolos faciales multifunción.
→Oxigenación e hidratación.
→Firmeza y definición facial/corporal.
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